RECURSOS NATURALES Y ECONOMÍA
EL CAMBIO DEL MERCADO DEPENDE DE LOS CONSUMIDORES
Invitada por la
Fundación
Proteger,
una especialista de la Universidad de París 1 - Sorbonne
analizó los múltiples vínculos que relacionan la economía
y el medio ambiente. Remarcó la importancia de realizar
"las cuentas completas" a la hora de tomar decisiones que
afectan a un recurso natural.
Santa Fe, 1 octubre
2002.- La especialista francesa
Brigitte Desaigues
brindó una disertación en la sala del Ceride-Conicet
acerca de
"Cómo valorar los
recursos naturales, con especial énfasis en los recursos
ícticos e hídricos".
Ante un público integrado por profesionales y estudiantes
de Biodiversidad, Ciencias Económicas, Turismo y
Comunicación Social, docentes y miembros de ONGs,
Desaigues describió la "economía del ambiente" y sus
herramientas.
La experta señaló que "el
razonamiento del economista es que un río no tiene precio
pero tiene valor y éste se encuentra en la valoración que
es capaz de otorgarle el consumidor. Los bienes del medio
ambiente son los que forman parte de su bienestar; como
ejemplo, el aire si está contaminado, afecta la salud
(problemas de asma, crisis respiratorias). La economía
ambiental considera que si por ejemplo, la producción de
soja erosiona la tierra, la productividad disminuye;
introduce otra manera de evaluar la producción.
El trabajo del economista
ambiental consiste en reconstituir este valor a partir de
observar el comportamiento de los individuos y deducir el
valor que cada uno atribuye al ambiente. Por ejemplo,
bañarse en un río, ir a pescar, suponen para el consumidor
tiempo y dinero; esos gastos son un indicador del
beneficio que el bien del medio ambiente aporta. En Europa
se tarda horas para acceder a un balneario o río donde sea
posible pescar. Ese indicador no expresa todo el beneficio
pero es una base para mensurar, seguramente hay más,
advirtió. En Europa la gente debe gastar para protegerse
de ruidos, polución, etc. Un indicador es el diferente
valor de las propiedades de acuerdo a su ubicación: si
está cerca de una autopista o un aeropuerto es mucho
menor.
Una tendencia creciente
en París es la aplicación del
"método contingente",
que se usa cada vez más; consiste en el consentimiento del
consumidor a pagar para recibir mejor calidad de vida. Ese
tipo de contratos lleva a cambios beneficiosos para el
medio ambiente; por ejemplo motiva a los agricultores a
modificar su comportamiento si reciben una compensación
económica. Se mencionó también la opción de los habitantes
en Boulder, Colorado que pueden optar por comprar hasta un
20 % de energía eólica, para salvaguardar el paisaje
privilegiado con altas montañas, ideal para esquiar pero
donde el cielo es cada vez menos azul por la
contaminación.
Valores de uso y existencia
Desaigues dedicó una
parte de su exposición a distinguir entre los
Valores de Uso
(como bañarse o pescar en un río) y los
Valores de Existencia.
Sobre este último aclaró que es "el valor que considera
inclusive a las generaciones futuras''. Se establece que
aquello no mensurable con el método de valor contingente,
es un valor de este tipo.
Fue aplicado al legislar
sobre el accidente del petrolero Exxon Valdez que vació en
las costas de Alaska su carga de hidrocarburos pesados,
provocando _entre otras calamidades_ la muerte de los
grandes mamíferos y la devastación de la pesca. "La acción
de los ecologistas en la opinión pública fue decisiva'',
recordó Desaigues. El estado de Alaska hizo un juicio por
daños y perjuicios y los economistas calcularon la
magnitud del daño por uso y existencia. Este último fue
estimado en 3.000 millones de dólares y abarcó a los EE.UU.,
ya que los daños se extendían a sus costas."En EE.UU. se
puede pedir esta reparación pero en los tribunales
franceses aún no'', aclaró.
Costo social y economía
Desaigues explicó que "en un
bien como el valle del Paraná y su cuenca, donde hay
actividades como la ganadería, pesca, cultivo de soja y
ecoturismo hay mayor impacto en unas actividades que en
otras. Algunas ofrecen dar un valor que permitiría
proteger el ambiente: clima, agua dulce, paisaje... esto
da una cifra''. "El problema es que muchas actividades
humanas causan daños al ambiente. El desafío es llegar a
desarrollar actividades que minimicen el impacto
ambiental. El mercado no funciona correctamente en este
sentido'', reflexionó.
"Falta incorporar
definitivamente el concepto de costo social. Hay que saber
que el costo del pescado, de la fruta, implica un costo
social y el Estado debería producir información para que
el mercado funcione correctamente. Esto mejoraría la toma
de decisiones públicas; es una cuestión que necesita del
trabajo científico. Después de 10 años de arduo trabajo
los países de la Unión Europea se pusieron de acuerdo en
ese sentido. Se acordó una metodología y cada etapa de la
misma.
Por ejemplo, el costo social
de la producción de electricidad se hizo sobre la
convicción de que hay que hacer las cuentas completas. El
problema es que en Francia se limita al país y los bienes
naturales son patrimonio universal. Es el caso de una
central eléctrica que contamina con azufre que se dispersa
en la atmósfera. Ellos calculan los efectos para toda
Francia. Si un polvillo hace 1.000 kilómetros los
contaminantes se dispersan y después se concentran en un
bosque, en el río, en los peces, llegan a los pulmones de
la gente. El impacto depende entre otros factores de la
dosis de contaminante.
En un trabajo de este tipo
tiene que haber epidemiólogos, ictiólogos, ecologistas,
químicos'', precisó. "A partir de esto recién se puede
evaluar seriamente el costo de los daños. Europa paga más
la electricidad por los costos externos. Es importante
producir electricidad limpia'', subrayó. Los economistas
deben establecer cómo controlar, cómo poner impuestos para
mejorar y orientar la actividad'', aconsejó.
La esperanza de un cambio
"El economista del medio
ambiente pone en acción lo anterior; trabaja siempre con
un científico que le trae la información. Estos valores
son útiles porque permiten medir costo-beneficio de
actividades alternativas, valores útiles para implementar
programas de protección de la diversidad." La premisa de
'quien contamina paga' es un gran principio en la Unión
Europea. Si se la orientara adecuadamente, la economía de
mercado podría funcionar mejor.
"Pero la
esperanza de un cambio en el mercado depende de un cambio
en la mentalidad de los consumidores. Depende de una
acertada elección frente a los diversos tipos de bienes y
servicios, de la información con que cuenten, de su grado
de conciencia, del valor que sean capaces de otorgar",
señaló.
En el intercambio con las
preguntas del público se habló del abismo existente entre
el sector político y el sector científico. "Se necesita
información y a partir de ésta una gestión que produzca
leyes adecuadas, y que éstas se cumplan. Esto requiere de
mucha conciencia por parte de la ciudadanía. Es necesario
regular, porque si nadie dice nada sobre el valor de un
bien natural, la historia ha demostrado que el ser humano
arrasa con el mismo en muy poco tiempo. La historia
demuestra que el cambio en sociedades complejas cuesta
mucho'', finalizó Desaigues.
Fuente:
PROTEGER - Federación Argentina de Amigos de la Tierra.
Miembro Coordinación, Coalición Ríos Vivos.
Balcarce 1450. 3000. Santa Fe. Argentina.
Tel/Fax: 54-342-4558520.
Email:
rios.proteger@arnet.com.ar
Web:
http://www.proteger.org.ar
La Lista Roja de Especies
Amenazadas de la UICN de 2002
La lista contiene una serie
de cambios importantes desde la edición de setiembre de
2000. Se ha incluido más de 400 nuevas evaluaciones de
especies, 124 en una de las categorías de especies
amenazadas: En peligro crítico (CR), En peligro (EN) o
Vulnerable (VU). Asimismo, se ha reevaluado casi 200
especies ya comprendidas en la lista anterior.
Existen ahora 11 167 especies
amenazadas de extinción, 121 más que en el año 2000,
varias otras han sido incorporadas por primera vez a la
Lista Roja y se ha cambiado el estado de muchas otras.
La Lista Roja
completa puede leerse en:
http://ww.redlist.org
No existen cambios de
importancia en la distribución de las especies amenazadas
o las principales amenazas desde el 2000. Se realizará un
análisis más amplio de la Lista Roja aproximadamente cada
cuatro años, debiendo realizarse el próximo en 2004. Como
se mencionó en el año 2000, Indonesia, India, Brasil y
China están entre los países con el mayor número de
mamíferos y aves amenazados, mientras las especies de
plantas decrecen rápidamente en América del Sur y Central,
África Central y Occidental y el Sudeste de Asia.
La pérdida de hábitat y la
degradación afectan a 89% de todas las aves amenazadas,
83% de los mamíferos amenazados y 91% de las plantas
amenazadas que han sido evaluados. Los hábitats con el
número mayor de mamíferos y aves amenazadas son los
bosques húmedos tropicales de tierras bajas y de montaña.
Los hábitats de agua dulce
son sumamente vulnerables y es donde muchas especies de
peces, reptiles, anfibios e invertebrados están
amenazadas. A medida que la Lista Roja va ampliándose para
comprender evaluaciones completas de varios grupos
taxonómicos, un análisis más detallado de las estadísticas
cada cuatro a cinco años permitirá una mejor comparación
entre años y un mejor entendimiento de las tendencias de
la diversidad biológica en el tiempo.
Se han establecido metas para
la evaluación de todos los anfibios en el 2003
(aproximadamente 5.000 especies); reptiles en el 2005
(aproximadamente 8 000 especies); peces de agua dulce en
el 2005 (aproximadamente 10.000 especies), tiburones rayas
y quimeras en el 2004 (aproximadamente 1.000 especies);
moluscos de agua dulce en el 2004 (aproximadamente 5 000
especies). Se continuará con plantas, invertebrados y
especies marinas. Se espera que sea posible contar con una
evaluación de la diversidad biológica mundial en el año
2008.
Para contribuir al
cumplimiento de estas ambiciosas metas, se ha formado el
consorcio de la Lista Roja integrado por la UICN y su
Comisión de Supervivencia de Especies, BirdLife
Internacional, el Center for Applied Biodiversity Science,
The Ocean Conservancy y NatureServe. Este consorcio aspira
a poder captar US$20 millones para fortalecer y ampliar
las actividades de la Lista Roja.
Para
mayor información
ponerse en contacto con:
» Craig Hilton Taylor, Adjunto del Programa de la Lista
Roja de la UICN/CSE. Tel.: +44 (0) 1223 277966.
Email:
craig.hilton-taylor@ssc-uk.org
» Caroline Pollock, Asistente del Programa de la Lista
Roja de la UICN/CSE. Tel.: +44 (0) 1223 277966.
Email:
caroline.pollock@ssc-uk.org
» Andrew Nichols, Adjunta del Programa de Comunicaciones
sobre Especies de la UICN.
Tel.: +41 (0) 22 999 0153.
Email:
ajn@iucn.org